Alcalá del Valle
El Grupo Dolménico de la Dehesa del Tomillo o el Convento de Caños Santos ilustran a la perfección cómo han cambiado los modos de vida en la Sierra de Cádiz a lo largo de la historia.
Alcalá del Valle es uno de los municipios con mayor profundidad histórica de la Sierra de Cádiz. Su territorio fue habitado desde el Neolítico, como atestiguan los dólmenes del conjunto megalítico de la Dehesa del Tomillo, uno de los grupos dolménicos más relevantes de la provincia. Durante la dominación romana el enclave mantuvo su importancia estratégica, y con la llegada de los árabes adoptó el nombre de Al-Qalat, que ha pervivido hasta hoy en la denominación actual del pueblo.
El patrimonio arquitectónico del municipio gira en torno a la iglesia parroquial de Santa Ana, construida en el siglo XVIII sobre una mezquita anterior y cuya torre campanario domina el caserío de casas encaladas. Muy cerca se encuentra el Convento de Caños Santos, un conjunto monástico capuchino del siglo XVII enclavado en un paraje de singular belleza junto a un manantial de aguas cristalinas, que fue lugar de peregrinación durante siglos y hoy puede visitarse para contemplar su arquitectura sobria y el entorno natural que lo rodea.
El término municipal de Alcalá del Valle forma parte del Parque Natural Sierra de Grazalema, uno de los espacios protegidos más biodiversos de Andalucía. Los montes de encinas, quejigos y alcornoques que rodean el pueblo ofrecen rutas senderistas de dificultad variada, con vistas espectaculares hacia las sierras de Cádiz y Málaga. La abundancia de agua en la zona favorece una vegetación exuberante y la presencia de fauna como el buitre leonado, el águila perdicera y la nutria.
La gastronomía local está marcada por la tradición serrana. El cerdo ibérico criado en las dehesas del entorno protagoniza los embutidos artesanales que pueden adquirirse en las pequeñas carnicerías del pueblo. La berza serrana, potaje contundente con verduras de temporada y distintos cortes de cerdo, es el plato estrella de la cocina casera. Los dulces conventuales, como los pestiños y las tortas de aceite, completan una oferta gastronómica modesta pero auténtica.
La vida festiva de Alcalá del Valle gira en torno a sus fiestas patronales en honor a la Virgen de Caños Santos, celebradas en septiembre con romería, procesión y velada popular. El Carnaval tiene especial arraigo en el municipio, con una larga tradición de chirigotas y comparsas que participan en el concurso local antes de acudir al famoso Carnaval de Cádiz. La Semana Santa también congrega a los vecinos en torno a sus hermandades, que procesionan por las empinadas calles del casco histórico.