Algar

Fundada en 1773, la villa de Algar tiene su origen en una promesa realizada a la Virgen de Guadalupe. Este pequeño pueblo blanco está situado en pleno corazón de la Sierra de Cádiz, en un enclave paisajístico privilegiado.

Algar es uno de los municipios más jóvenes de la Sierra de Cádiz, pues su fundación data de 1773. Según la tradición local, el origen del pueblo está ligado a una promesa formulada a la Virgen de Guadalupe por los habitantes de las cortijadas dispersas por el territorio, que se comprometieron a levantar una villa si la imagen sagrada los protegía de las pestes y calamidades de la época. La nueva población fue diseñada con trazado regular en damero, siguiendo los criterios ilustrados propios del reinado de Carlos III, lo que le confiere un urbanismo ordenado y singular en el contexto de la sierra.

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe, construida a finales del siglo XVIII, es el edificio más representativo de Algar y el punto focal alrededor del cual se articuló el primitivo núcleo urbano. Su fachada encalada y su sencilla espadaña son imagen característica del pueblo. El casco histórico conserva casas señoriales con portadas de piedra trabucada y patios interiores con vegetación, reflejo de la prosperidad agrícola que tuvo la villa en los siglos XIX y XX.

El municipio se asienta en una zona de media montaña con dehesas de encinas y pastizales que ofrecen paisajes de gran belleza, especialmente en primavera cuando los campos se tiñen de verde intenso y florecen las jaras y las retamas. El río Guadalete nace en las cercanías del término municipal, y sus riberas constituyen un hábitat privilegiado para anfibios, aves acuáticas y vegetación de galería. Las rutas a pie por los cortijos y caminos tradicionales permiten descubrir un territorio poco masificado y de notable autenticidad.

La economía tradicional de Algar ha descansado históricamente en la ganadería extensiva y el cultivo del olivo. El aceite de oliva virgen extra producido en la zona es de gran calidad, con aromas frutados característicos de las variedades locales. Los productos derivados del cerdo ibérico, como el lomo embuchado, la morcilla y el chorizo, son básicos en la dieta local y pueden encontrarse en los establecimientos del pueblo. La repostería casera incluye bollitos de anís y mantecados en época navideña.

Las fiestas en honor a la Virgen de Guadalupe, patrona del municipio, son la celebración más importante del año, con misas, procesión y verbena popular a lo largo de varios días de septiembre. La Feria de Agosto reúne a vecinos y visitantes en torno a casetas, música y ambiente festivo. Durante la Semana Santa, las hermandades locales organizan procesiones íntimas que recorren las calles del casco antiguo con gran devoción y participación vecinal.