Arcos de la Frontera

Enclavada en la cima de la conocida Peña de Arcos, declarada Monumento Natural, la ciudad está bordeada por el río Guadalete. Sumergirse en su Conjunto Histórico-Artístico, declarado en 1962, supone un recorrido por la historia del arte.

Arcos de la Frontera es una de las ciudades históricas más impresionantes de Andalucía. Fundada como Arco por los romanos y conocida como Medina Arkush durante el período andalusí, fue conquistada por Alfonso X el Sabio en 1264. Desde entonces formó parte de la frontera entre los reinos castellano y nazarí de Granada, lo que explica el apelativo que acompaña a su nombre. Su caserío, encaramado sobre una pronunciada peña calcárea que se alza sobre el meandro del Guadalete, le confiere una silueta extraordinaria visible desde kilómetros de distancia.

El conjunto histórico de Arcos, declarado en 1962, atesora monumentos de primera magnitud. La iglesia de Santa María de la Asunción, de los siglos XV al XVIII, es una obra maestra en la que conviven el gótico, el plateresco y el barroco. La iglesia de San Pedro, con su espectacular torre barroca asomada al precipicio, es otra joya arquitectónica irrepetible. El castillo de los Duques de Arcos, hoy parador de turismo, corona el conjunto y ofrece vistas panorámicas sobre el embalse de Arcos y la campiña jerezana. Las callejuelas de la villa vieja, estrechas e irregulares, guardan palacetes, conventos y rincones de gran belleza.

La Peña de Arcos, declarada Monumento Natural, es un farallón calizo que cae en vertical sobre el río Guadalete y sus embalses, creando paisajes de gran dramatismo. El embalse de Arcos y el lago de Arcos son zonas de gran atractivo natural para la observación de aves acuáticas y la práctica de deportes náuticos. Los senderos que bordean el río y los embalses permiten descubrir el entorno natural del municipio, con una vegetación mediterránea bien conservada y abundante fauna.

La cocina de Arcos combina la tradición serrana con la influencia de la campiña gaditana. El gazpacho, tanto el frío andaluz como el caliente serrano, está siempre presente en las mesas locales. Los productos derivados del cerdo, el queso fresco de cabra y el aceite de oliva virgen extra son protagonistas de la despensa arcense. La repostería conventual, elaborada en los conventos de clausura que aún perduran en la ciudad, incluye alfajores, polvorones y otros dulces de recetas centenarias que pueden adquirirse en los locutorios de los conventos.

La Semana Santa de Arcos es una de las más antiguas y emotivas de la provincia de Cádiz, con procesiones que recorren las angostas calles de la villa vieja y que en algunos tramos requieren inclinar los pasos para pasar por debajo de los arcos de las casas. El Toro del Aleluya, festejo popular que se celebra el Sábado de Gloria, es una tradición única en la que un novillo es corrido por las calles del casco histórico entre el alborozo de los vecinos. Las fiestas de Agosto y la Feria de San Miguel completan el calendario festivo anual.