Benaocaz
Enclavada a media ladera, entre sierras y valles de montaña, atesora múltiples yacimientos que atestiguan su papel dominante en la antigüedad, con restos de época libio-fenicia, celta y romana.
Benaocaz es uno de los pueblos de mayor antigüedad de la Sierra de Cádiz. Su territorio fue habitado de forma ininterrumpida desde la Edad del Bronce, como evidencian los yacimientos arqueológicos dispersos por su término. Los pueblos libio-fenicios dejaron aquí una impronta profunda, seguida por la presencia celta y posteriormente romana. Durante la dominación árabe se llamó Banu Ukaz, nombre que ha pervivido hasta hoy con leve modificación. La villa fue conquistada por los castellanos en el siglo XIII y repoblada con colonos procedentes del norte peninsular.
El casco urbano de Benaocaz conserva un trazado medieval de calles estrechas y empinadas que ascienden ladera arriba entre casas encaladas con rejas de forja y macetas floridas. El barrio de la Almedina es el núcleo más antiguo del pueblo y guarda vestigios de la muralla árabe que lo protegía. La iglesia parroquial de San Pedro, del siglo XVII, es el edificio más destacado del conjunto, con su portada barroca de piedra y su interior de nave única. El lavadero público del siglo XIX, junto a una fuente de agua fresca, es otro de los elementos patrimoniales más queridos por los vecinos.
Benaocaz forma parte del corazón del Parque Natural Sierra de Grazalema, el espacio natural protegido con mayor índice de pluviosidad de la Península Ibérica. Desde el pueblo parten rutas senderistas de gran interés, como el sendero que conduce a la aldea de Montejaque o el que atraviesa el pinsapar de Grazalema, el bosque de pinsapos —abetos relictos del Terciario— más extenso de Europa occidental. La fauna es extraordinariamente rica, con buitres leonados, halcones peregrinos y una gran diversidad de reptiles y anfibios.
La gastronomía de Benaocaz es la propia de la sierra gaditana, con platos de raíces humildes elaborados con productos del entorno. El puchero serrano, el ajoblanco, la berza con chacinas y los guisos de caza mayor y menor son los referentes culinarios del municipio. El queso payoyo, elaborado con leche de cabra payoya —raza autóctona de la sierra— es el gran producto gastronómico de la comarca y puede degustarse y adquirirse en Benaocaz y sus alrededores. Los vinos de la tierra, aunque modestos, acompañan bien los platos locales.
Las fiestas patronales de San Pedro, en junio, son las más importantes del año para los vecinos de Benaocaz, con misa mayor, procesión y verbena popular. La romería de la Virgen de los Remedios, celebrada en las inmediaciones del pueblo, es uno de los actos religiosos más concurridos. El pueblo mantiene viva la tradición del cante flamenco en peñas y reuniones informales, siendo el fandango de la sierra el palo más cultivado por los aficionados locales.