Grazalema

La presencia de bosques, praderas y montañas ha condicionado su desarrollo, en las cotas más altas de la provincia, donde aún perviven tradiciones vinculadas al trabajo en lana o la elaboración de quesos más artesanal.

Grazalema es uno de los pueblos más célebres y hermosos de la Sierra de Cádiz. Su origen se remonta a la época romana, cuando existió en sus proximidades el municipio de Lacilbula, aunque fue durante el período andalusí cuando el actual emplazamiento cobró importancia con el nombre de Gazira Salima. Reconquistada en el siglo XIII, la villa vivió su mayor esplendor entre los siglos XVII y XVIII gracias a la producción de mantas y tejidos de lana, que se exportaban a toda Andalucía y América. Ostentar el récord de pluviosidad de España continental, con más de 2.000 litros por metro cuadrado anuales, es uno de sus rasgos geográficos más conocidos.

El casco urbano de Grazalema, declarado Conjunto Histórico, es un prodigio de arquitectura popular andaluza. Sus casas encaladas, escalonadas sobre la ladera de la sierra, con balcones de hierro forjado y tejados de teja árabe, componen una imagen de armonía extraordinaria. La iglesia de la Aurora y la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Aurora, ambas barrocas, son los edificios más notables del conjunto. Las fábricas de mantas de lana, algunas de ellas en funcionamiento desde el siglo XVIII, constituyen un patrimonio industrial vivo que puede visitarse y donde aún pueden adquirirse las famosas mantas de Grazalema.

Grazalema es la capital espiritual del Parque Natural Sierra de Grazalema, el más antiguo de Andalucía. El pinsapar, bosque de pinsapos —especie reliquia del Terciario— es la joya botánica del parque y solo puede visitarse con autorización previa. Las rutas del Torreón, el Simancón y el Salto del Cabrero, entre otras, llevan a los senderistas por paisajes de montaña de extraordinaria belleza, con vistas hacia el Mediterráneo y las sierras rondeñas. El buitre leonado, el alimoche y el águila real son aves habituales en los cielos del parque.

El queso payoyo, elaborado con leche de cabra payoya y oveja merina, es el producto gastronómico más emblemático de Grazalema y ha obtenido numerosos reconocimientos internacionales. La morcilla serrana, el lomo en manteca, el gazpacho caliente con perdiz y las migas de pastor son platos imprescindibles de la cocina local. Los restaurantes del pueblo ofrecen menús que combinan la tradición serrana con toques de cocina más elaborada, siempre con productos de proximidad como materia prima fundamental.

La Semana Santa de Grazalema, declarada de Interés Turístico Nacional, es famosa por la belleza de sus procesiones nocturnas entre la niebla de las callejuelas del pueblo. El Toro de Cuerda, festejo taurino popular que se celebra en julio en el que un toro es sujetado con una cuerda y corrido por los vecinos, es la fiesta más característica y polémica del municipio. La Feria Chica de Grazalema, a finales de agosto, cierra el ciclo festivo estival con verbenas, actuaciones y ambiente serrano muy animado.