Villamartín

Entre sus calles y plazas de fachadas blancas y naranjos, se hallan casas-palacio y templos testigo de su época fundacional, además de un patrimonio gastronómico de zopas y repostería artesanal.

Villamartín es la localidad más poblada del interior de la Sierra de Cádiz, con más de 12.000 habitantes, y funciona como capital comercial y de servicios de la comarca. Su fundación como villa independiente data del siglo XVI, cuando fue segregada del término de Arcos de la Frontera. Su nombre honra a San Martín de Tours, patrón del municipio. Durante el siglo XIX y comienzos del XX, la villa vivió una época de prosperidad agrícola que dejó como huella un notable patrimonio de casas palaciegas y edificios religiosos concentrados en su casco histórico.

El casco histórico de Villamartín conserva un conjunto de edificios de gran interés. La iglesia parroquial de San Martín de Tours, del siglo XVI con reformas posteriores, es el edificio más notable con su portada renacentista y su interior de tres naves. El Ayuntamiento, instalado en un edificio del siglo XIX de factura neoclásica, preside la plaza de España, el corazón social del pueblo, rodeada de naranjos y casas de fachadas encaladas con rejas de forja. Varias casas palaciegas de los siglos XVIII y XIX, con patios interiores de mármol y zaguanes de gran elegancia, completan el patrimonio arquitectónico del núcleo urbano.

El término municipal de Villamartín incluye el embalse de Bornos, cuyas orillas ofrecen posibilidades para el senderismo, la observación de aves y los deportes náuticos. Los alrededores del pueblo combinan olivares, viñedos y dehesas de encinas que configuran un paisaje agrario de gran belleza. Los cortijos dispersos por el campo conservan arquitectura tradicional de gran valor etnográfico. El río Guadalete, que bordea el término municipal, es hábitat de nutrias, garzas y diversas especies de peces fluviales.

Villamartín es especialmente conocida por su repostería artesanal. Las zopas, tortas de masa frita bañadas en miel y azúcar, son el dulce más emblemático del municipio y pueden encontrarse en todas las panaderías y pastelerías locales. Los pestiños, las rosquillas de anís y los polvorones de aceite de oliva son otros referentes de la repostería local. Los embutidos de cerdo ibérico, el gazpacho andaluz con hortalizas de huerta propia y los guisos de carne a la campesina son los platos más representativos de la cocina tradicional.

Las fiestas de Villamartín son de las más animadas de la comarca. La Feria de Mayo, en honor a San Isidro, da inicio al ciclo festivo primaveral con casetas, jinetes y ambiente gaditano. Las fiestas patronales de San Martín, en noviembre, son las más solemnes e incluyen misa mayor y procesión del patrón. El Carnaval tiene gran tradición con agrupaciones muy activas que participan en el concurso local y en el de Cádiz. La Semana Santa, con sus hermandades centenarias, es uno de los momentos de mayor fervor y participación popular del año.